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El tren...una metafora de la vida

sábado, 4 de abril de 2009

 


Si alguna vez viajé en tren en mi infancia no lo recuerdo exactamente, tengo unos flashbacks de mi pequeña cabeza viendo por la ventana de un vagón pero realmente recordar el viaje no. Desde hace años he querido viajar en tren ¿por qué? Ni idea… puede ser porque creo que es divertido, o talvez porque si viajo en uno recupere esos vacíos en mi memoria, o tal vez he visto muchas películas con trenes y espero que viajar en uno haga que me pasen cosas así (sea acción, comedia, drama o romance), o una combinación de todas o la verdad ninguna de las anteriores sino mas bien alguna razón mas burda como el clásico “por que quiero”.
Después de tantos años con ese deseo al fin ayer se me cumplió, ayer pude viajar en tren. Ante la oportunidad que ofrece la EXPO UCR de viajes en tren gratis me sentí muy tentado así que en base a mi horario y el del tren analicé mis opciones de viaje y como me avisaron que no tendría clases en la tarde pues opte por la opción del tren de mediodía. Cercana la hora fui a la parada del tren y me senté a esperar, el hecho de estar ahí empezó a traer ideas y recuerdos a mi cabeza, pero las que mas venían a la mente eran aquellas en las que se usaba el tren como una metáfora de la vida. Estoy seguro muchos han escuchado esas reflexiones de que la vida en un viaje en tren, nos montamos en la estación del nacimiento y nos bajamos en la estación de la muerte, durante nuestro viaje compartimos el vagón con varias personas y el asiento del lado también, etc. etc. bueno esas cosas eran las que me venían a la mente y aumentaron cuando me monte al tren. Una vez adentro busque el lugar ideal, en mi mente ese lugar ideal debía tener la ventana justamente a la par y tener cortina ¿por qué? No se… tenía esa idea en mi mente, en base a eso elegí un lugar, me senté y puse mi bulto en el suelo, al ver hacia arriba noté el espacio para el equipaje y obvio no podía viajar en tren si no ponía mi equipaje ahí así que puse mi bulto arriba. Después de un rato de espera cerraron puertas y el tren empezó a moverse. Al principio yo estaba súper feliz, me reía como tonto y miraba a todas partes. A mediados del viaje ya me había calmado y le ponía mas atención al camino, viendo lugares nuevos y eso, iba mas serio pero aun así alegre. Cercano el final iba mucho mas serio como si algo me preocupara, ya no tenía tanta felicidad como al principio y muchas cosas recorrían mi mente, lo que me tenía muy pensativo. Cuando entramos a la última estación me dije “bueno… es el final del viaje” y el tren se detuvo, la gente empezó a bajarse del tren, yo tomé mis cosas y salí, atravesé la estación del pacífico hasta salir a la calle y después de observar mis alrededores me fui y caminé hasta mi casa. En mi casa me pareció irónico mi viaje, tanta cosa que recordé de la metáfora del tren y la vida, me hizo ver este viaje como ha sido y podría ser mi vida. La metáfora aplicada a mi vida parece ser precisa, pero… no quiero que lo sea aunque así parezca, porque en el vagón en el que yo iba no había nadie mas… yo viajé completamente solo…

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